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domingo, agosto 27, 2006

jJOSE ANTONIO VIERA GALLO HABLA HOY

José Antonio Viera-Gallo, presidente de ProyectAmérica
“La derecha populista es un problema”

El abogado que defendió al Gobierno ante el Tribunal Constitucional analiza las declaraciones de Escalona contra los empresarios y pone en contexto la visita de Bachelet al CEP. Dice que Piñera aparece con conflictos de interés en Chilevisión, así como con sus encuestas de la Fundación Futuro, y señala que las declaraciones de Longueira contra el gran capital son “la clásica crítica fascista”.

Mirko Macari
Nación Domingo

El olor a pintura fresca nos recibe como un puñete en la cara. En las recién acondicionadas oficinas del think tank laguista ProyectAmérica, frente al Parque Forestal, el blanco impecable de la pared reafirma la sensación de que aquí hay algo que está recién comenzando. Con la sonrisa y cordialidad habitual nos saluda su presidente, el ex senador socialista José Antonio Viera-Gallo, quien parece encarnar mejor que nadie esa idea de que la política, en verdad, es una conversación entre caballeros. En su departamento de Vitacura se alojó el secretario general de la OEA durante su reciente visita a Chile, y eso nos pone el primer tema de modo obligado.

–José Miguel Insulza vino a Chile de vacaciones y se fue de candidato.

–Vino de vacaciones y, como él dijo, en las vacaciones cada uno hace lo que le parece.

–¿Y a él le pareció irse ungido de candidato?

–A él le pareció hacer una serie de actividades que proyectaron mucho su presencia en Chile, no hay duda.

–¿Y es cierto que por primera vez Insulza tiene la convicción de que debería competir por la Presidencia?

–Creo que él tiene la voluntad, digamos, de volver a Chile, y por otra parte depende de las opciones que se presenten en dos años y medio más.

–¿Pero no cuajó algo dentro de él con el clima que se produjo?

–Se sintió muy cómodo, creo que es una gran satisfacción para él saber que mucha gente lo estima y que quisieran que tuviera algún cargo de responsabilidad en el país.

–O sea, más que un cargo, lo están nominando a candidato presidencial.

–Nominado no, nadie lo ha nominado.

–Marcelo Schilling dijo a LND que había tres candidatos: Lagos, Alvear e Insulza.

–Por eso digo que para él es una gran satisfacción.

–¿Y se esperaba la proclamación que le hicieron en el consejo general del PS?

–No, yo creo que eso no. Primero, no fue una proclamación, fue un gran aplauso no más, pero no lo esperaba. Ni siquiera él estaba seguro de ir al PS.

–Lo que siempre se ha dicho es que Insulza era un personaje más bien resistido dentro del partido.

–No sé, era un personaje quizás controvertido pero siempre muy presente, a él le gusta mucho la vida militante. Sin embargo, creo que hubo, digamos, una sobrevaloración, porque la prensa estaba hasta en los más mínimos detalles. Que él vaya a almorzar con la Presidenta es normal; si es el secretario general de la OEA, cómo no va a ir…

–Entonces, al menos la prensa es insulzista.

–Sí, la prensa lo trató bien.

DISPARAR AL BULTO

–Hace tres meses usted estaba recibiendo artillería pesada por haber entrado al directorio de la AFP BBVA Provida. ¿Cómo le ha ido en esta nueva pega?

–Para mí ha sido muy enriquecedora, en el sentido de que entré a un tema del que tenía nociones muy generales. Es muy importante la reforma previsional; si nosotros logramos hacerla según las líneas gruesas del informe Marcel, este país va a dar un paso adelante significativo en protección social.

–Lo más notable es que el informe Marcel le quitó la conflictividad inicial al tema.

–Lo mismo pasaba con la reforma a la salud; a veces, la gente no discute realidades, discute ideologías.

–¿Y cambió la apreciación que usted tenía del mundo corporativo desde la política?

–La verdad, desconocía bastante el mecanismo real del sistema previsonal, y me he dado cuenta que tiene muchas ventajas, especialmente macroeconómicas. Y tiene una gran debilidad, que es la falta del pilar social, y por eso estoy tan partidario de la reforma.

–¿Y cómo es una reunión de directorio? ¿Se habla también de política?

–Se comenta cualquier tema normal en los momentos en que el directorio no funcione, en un almuerzo por ejemplo. Pero la función del directorio es de análisis de puntos concretos; además, esto se hace mediante teleconferencia con la gente que está en Bilbao y en Madrid. Entonces, no se pueden hablar muchas otras cosas más allá de las que están en la tabla.

–¿No se analiza la encuesta CEP, por ejemplo?

–No, sólo cuando termina la conferencia se pueden tocar muchos temas, pero en general no se habla de política.

–A propósito del CEP, la Presidenta se juntó esta semana con los peces gordos del empresariado, en un clima medio enrarecido por las declaraciones de Escalona de que algunos empresarios eran “chupasangre”.

–Distinguiría dos cosas. Una es la coyuntura, con este ambiente enrarecido por la polémica un poco artificial sobre el artículo 183 de la reforma del Código del Trabajo. Pero si, en cambio, tomo la cuenta anual de Bruno Philippi de la Sofofa (saca rápidamente un papel del costado del escritorio), este documento es bastante positivo en todo lo que se refiere a las relaciones con el Gobierno.

–¿Y a usted le llega en condición de director de empresa?

–No, él me lo mandó. Se refiere a distintas materias como responsabilidad social y relaciones con la autoridad. Y el cuadro que presenta es bastante positivo, indicando cuáles son sus preocupaciones: “Generar un sistema de educación que garantice buena calidad”, creo que la compartimos. “Tomar conciencia de la importancia de incrementar los recursos asignados en forma competitiva y transparente al desarrollo científico”, también lo comparto.

–Maravilloso, estamos de acuerdo en todo…

–(Sigue citando): “Por último, debemos hacer un real esfuerzo por promover el debate del mercado laboral, desde un eje que prioriza la concentración económica, como sucedió en el caso sobre la Ley de Subcontratación y la inamovilidad laboral, a otro que permita la descentralización y la flexibilidad”. Ahí hay polémica, por ejemplo.

–Es que justamente usted fue el abogado del Gobierno ante el Tribunal Constitucional por el tema de la subcontratación. ¿Era para que Escalona hiciera esas declaraciones tan rudas?

–Nuevamente distinguiría lo que es la realidad de lo que son la imágenes. En la realidad, el artículo 183, que define el concepto de empresa para los efectos de la subcontratación, no tiene gran trascendencia jurídica práctica. Sin embargo, esa fue una indicación que algunos diputados hicieron, especialmente socialistas, y eso generó un debate que se fue ideologizando mucho. Cuando escuché el alegato del señor Allamand, me parecía que si este artículo se mantenía se podía venir abajo el sistema económico de libre empresa en Chile; eso se llama raciocinio de absurdo, argumentación al límite.

–¿Y qué pasó luego?

–La reacción del Gobierno frente al fallo fue muy cauta y moderada, porque lo que más nos interesaba lo obtuvimos, y era que el tribunal no entrara al fondo del problema. A último minuto, Allamand sacó de debajo de la manga que la indicación no contaba con el patrocinio del Ejecutivo, y eso la hacía inconstitucional, y el tribunal se fue por ese lado.

–Punto para Allamand.

–Depende, porque si él quería zanjar el problema doctrinario no lo logró. Pero esto se convirtió en una disputa simbólica, en un debate al calor del cual se calientan también los ánimos, y ahí están las declaraciones de Escalona.

–¿Qué le pasó a Escalona?, ¿se salió de madre?

–Yo he escuchado en debates parlamentarios cuando estaba en el Congreso cosas iguales o peores de senadores muy compuestos y senadoras muy compuestas de la oposición. No le atribuyo mayor importancia, Camilo Escalona ha reiterado sus conceptos, se ve que está muy apasionado.

–Tal vez hace rato quería decir cosas, pero no podía por jugar a ese rol de dirigente serio.

–Él se apasionó en esta materia, y eso es normal en la vida pública. Lo importante es que la ley se va a promulgar y va a ser muy beneficiosa para los trabajadores de servicios transitorios o que están subcontratados. Eso es lo único que cuenta y lo demás son anécdotas.

–¿Pero usted no cree que hay empresarios chupasangre y explotadores, independiente de la oportunidad o el tono de las declaraciones?

–Puede haber empresarios que no cumplen las leyes laborales y seguramente los hay. No es el lenguaje que yo uso. Puede dar la impresión, y es lo que ha pretendido la derecha, como que el senador Escalona hubiera dicho que todos los empresarios merecen esos adjetivos, y él ha aclarado que al que le quede el sayo, que se lo ponga. Lo que es muy importante es nunca argumentar en globo, disparar al bulto, decir “los políticos”, “los empresarios”, “los militares”, “los curas”…

–Como decir que “los políticos son atroces”.

–Claro, o que los curas son pedofilos, los militares son violadores de los derechos humanos, hay de todo en la viña del Señor.

–¿Pero además no hay un ambiente donde se hace políticamente muy incorrecto criticar al empresariado?

–No me parece, creo que hay bastante libertad y cada cual dice lo que le parece; lo que es muy importante es tratar de preservar el clima, que no sea de descalificación.

CRÍTICA FASCISTA

–A propósito de la cita en el CEP, ¿de qué manera el empresariado es un factor que condiciona la política?

–En primer lugar creo que es muy difícil hablar del empresariado como si se tratara de un solo sujeto. Ahora, cualquier gobierno del mundo tiene que considerar el factor crecimiento y hay que pensar que la inversión en Chile en su inmensa mayoría la hace el sector privado. Cualquier gobernante de derecha, de centro o de izquierda tendrá siempre que tomar en cuenta la relación que tiene con ese mundo.

–Usted decía en unas declaraciones que todos saben que en el CEP está la derecha.

–Creo que el CEP es un centro académico donde se expresa la derecha más liberal, a diferencia de otros más conservadores, como la Fundación Jaime Guzmán.

–Pero los mayores grupos económicos confluyen ahí y eso no pasa en ninguna otra institución. Además, actúa como puente entre el empresariado y el Gobierno.

–Sí, claro, no hay duda, ahí está el corazón del empresariado, lo que no significa que sea toda la derecha. Cada vez el análisis se hace un poco más complejo. O sea, ese reproche que hizo Allamand en Icare refleja algo, ya no es tan evidente que se puede hacer una relación donde empresario sea igual a derecha.

–En su libro “Los empresarios y la política”, Genaro Arriagada dice: “Difícilmente en Estados Unidos, España o Alemania el grueso del público conoce el nombre de quien encabeza la organización más representativa del empresariado. En Chile, en cambio, esos dirigentes están a veces más que los líderes parlamentarios en el centro del debate… opinan de los más variados temas, desde el divorcio a la moral, hasta el orden constitucional o la sucesión presidencial. La cobertura que estas declaraciones ‘político-gremiales’ reciben en la prensa es enorme”. Genaro Arriagada no es Tomas Moulián.

–Pero creo que Chile se va a ir pareciendo cada vez más a Estados Unidos o España. Si yo veo por ejemplo esta cuenta de Bruno Philippi y la directiva actual de la Sofofa, considero de que es un sector empresarial que obedece y representa los intereses de ese mundo, pero yo no diría que esto es necesariamente una plataforma que se identifique con la UDI. Hay muchos aspectos que pueden ser coincidentes con la Concertación, felizmente.

–Pero la familia Matte, que está detrás del CEP, no tiene parangón. Emilio Botín, que es dueño del Banco Santander, no está detrás de un think tank que pauteé a la política, como lo hace la encuesta CEP.

–Claro, pero eso no es culpa de ellos. En Estados Unidos, Rockefeller tiene la Fundación Rockefeller. Lo que pasa es que en general esas fundaciones tienden a tener una autonomía bastante grande respecto a la empresa que les dio origen; me imagino que la fundación Gates no sirve a los intereses de Microsoft. Lo importante aquí es no magnificar el hecho de que la familia Matte tenga una presencia en el CEP, sino ver cuál es el comportamiento del CEP, y a mí me parece que en general ellos tienen un trabajo académico, hacen encuestas serias y sirven de puente.

–Un trabajo que no está ajeno a las suspicacias. La propia derecha alegó por la ausencia de figuras de su sector en una encuesta donde predominaba el laguismo.

–Sí, pero no creo que la encuesta sea manipulada.

–No es que esté manipulada, pero la sospecha se instala.

–Porque Chile es un país muy desconfiado, toda la gente desconfía, pero yo creo que la encuesta CEP es muy seria. A mí me merecen más reparos las encuestas de la Fundación Futuro, porque ahí una persona que aparece en la encuesta es el dueño de la misma. No estoy diciendo que la Fundación Futuro haga trampa, los conozco bien y son personas serias, pero cuando uno de los principales líderes de la derecha es el mismo que hace la encuesta donde él aparece, uno por lo menos puede tener una duda.

–¿Es un conflicto de intereses más evidente?

–Hay una duda, lo mismo me pasó con Chilevisión cuando Sebastián Piñera fue el otro día a “Tolerancia cero”. Estaba todo perfecto, pero al final dijo una frase que reveló todo. Dijo: “Se ve que ustedes tenían razón cuando se quejaban que aquí hacía frío”. Me dio la impresión que era como el dueño que había recibido la queja gremial y ahora iba ahí y aparecía entrevistado como cualquier hijo de vecino; eso a mí me parece más discutible. Es como si Agustín Edwards o Álvaro Saieh fueran candidatos.

–Pablo Longueira decía que los grandes empresarios son asesorados por gente de la Concertación y personeros de este mundo son los que le hacen el lobby. Y criticaba duramente la concentración económica que se ha producido estos años.

–No quiero ser peyorativo hacia él, pero esa es la típica crítica fascista. No digo con esto que él sea fascista, sino que es lo que hacía el fascismo clásico. ¿Cuáles fueron las grandes banderas de Hitler, de Musolini? Contra el gran capital, defendiendo al pequeño y mediano empresario. Se acusaba que el gran capital estaba unido a los judíos y que los judíos eran marxistas y de izquierda. Esta crítica a la Concertación desde una parte de la derecha…

–Es que Concertación se parece mucho a concentración…

–Ja, ja, ja. Esta crítica desde la derecha más extrema contra el gran capital a mí me preocupa. No digo que Longueira tenga una mala intención, pero es un problema cuando la gente de derecha se pone populista. En ese momento esa derecha tiende, o ha tendido históricamente, a perder peso democrático. Es lo mismo cuando la derecha se pone antinorteamericana, y uno vuelve a recordar cuando la derecha era pro Hitler, germanófila se decía, y no le perdonaban a Estados Unidos haber ganado la guerra aliándose con Stalin. LND

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